Luciano de Samosata, escritor griego del siglo II de nuestra era, vivió entre el año 125 y el año 192. Son famosos sus diálogos satíricos. Pero para nosotros lo importante es que la ciencia ficción comienza con él. Se diría que supone la prehistoria , si no fuera esta expresión una contradicción en si misma , ya que la historia comienza con la escritura.
Su concepción filosófica y, por tanto, su idea del Universo se alinea con las de Lucrecio, Epicuro y más allá Anaxágoras, que creían en la existencia de otros mundos. También es epicúrea es su crítica a la religión, con ese tono satírico que le caracterizaba.
El Viaje a la Luna se encuentra dentro de los denominados Relatos Verídicos. Relatos sobre viajes fantásticos. Luciano en el prólogo del Viaje a la luna recalca que todo es inventado, oponiéndose a los escritores que decían que todo lo que escribían era cierto. De esta manera parodia la literatura anterior. EL viaje se produce en dirección a occidente atravesando las Columnas de Hércules. Primero empieza con un cabotaje pero al segundo día el pequeño barco se adentra en el Océano más allá de las columnas, y navega durante 80 días. Allí se encuentra una isla. La duración del viaje para la época, en que la navegación es de cabotaje, es decir, nunca se abandonaba la costa, es a todas luces exagerada. Y lo es queriendo. Mil trescientos años después se hizo otro viaje que descontando la estancia obligada en Canarias duró unos 45 días.
Ya en la Isla se encuentran unas estelas donde se recoge que allí llegaron Dionisio y Hércules, los dos grandes viajeros míticos de la Antigüedad. Alejandro Magno había encontrado, o creyó encontrar, también pruebas de la estancia de estos personajes en Oriente. En la Isla encuentran ríos de vino y allí había mujeres vides de cuyos dedos brotaban sarmientos llenos de racimos. Los hombres que tuvieron relaciones con ellas se convirtieron también en vides.
De allí un viento los lleva a la luna, en un viaje que dura siete días y siete noches. En la Luna reinaba Endimión. Animales fantásticos de los que nos imaginamos su aspecto por los nombres lechuguialados, gorrinoboludos; y la unión de hombres y cabalgaduras, cabalgabuitres, cabalgagrullas, etc. Estaban en guerra con el sol donde reinaba Faetonte. Después de una guerra en la que se ven implicados otros lugares del firmamento , como el Lucero del Alba, Faetonte construye un muro para quitar la luz del Sol a la Luna. Por fin se establece un tratado de Paz, copiado de los de la época de Luciano. Endimión ofrece a su hijo al autor, ya que no había mujeres, y este amablemente lo rechaza.
Se nos ofrecen pinceladas de las costumbres y curiosidades de la luna. Por ejemplo, los hombres se quedaban embarazados en la pantorrilla, de la misma manera que Zeus engendró a Dionisio, con la salvedad de que el coito se realizaba por un orificio existente en la misma.
Hombres con barrigas en forma de bolsa, donde ponían para transportarlos a los niños. Unos con Orejas en forma de plátano, otros de bellota. Comían ranas puestas al fuego. Ojos desmontables, que elegían según su necesidad. Y ropa con aspecto plastificado. Lámparas que podían hablar, etc. Ya la novela de Alejandro de Pseudocalístenes contenía relatos fantásticos, pero aquí se une con personajes que parecen salidos de la mente de Max Ernst o del Bosco.
Por fin regresan después de tan fantástico viaje, es curioso porque la relajación se produce cuando encuentran el Mar en calma, allí toman un baño relajante y reparador. Para los griegos el Mar es sinónimo de casa, incluso en el siglo II, en pleno Imperio Romano.


